
La Ley de protección de los animales de Catalunya condena cualquier forma de maltrato animal, prohibiendo los espectáculos donde se maltrate y se de muerte a un animal, a excepción de los espectáculos taurinos. La Ley catalana de protección de los animales entiende que el toro y el caballo no son animales, y los inhibe de derechos que sí tienen otro tipo de animales. La tauromaquia arraiga en nuestra cultura la noción del animal como una cosa, un ser con el que podemos divertirnos haciéndole sufrir, sin tener en cuenta sus intereses propios, sin el más mínimo de nuestros respetos. |
Hoy en día, con el cambio climático a la vuelta de la esquina, con el ultimátum que la naturaleza nos pone y nos alerta frente a nuestros propios ojos, hoy más que nunca debemos avanzar en el respeto hacia ella. Pero ¿cómo podemos pedir a las nuevas generaciones que respeten el aire o el agua, agentes del Reino Mineral, cuando no les mostramos el más mínimo respeto por aquellos agentes naturales que más se nos parecen, y con los que compartimos el Reino Animal?. No tiene lógica, ni coherencia. La tauromaquia es una piedra al cuello de la educación medioambiental, y es una irresponsabilidad política el que no se tomen las medidas pertinentes al respecto, con suma urgencia y seriedad. Las leyes son los libros en los que se registra la evolución de una sociedad. Se trata de una decisión temporalmente oportuna porque el paso del tiempo, en democracia, es, o debería ser, sinónimo de evolución, y la evolución política suele suceder a la evolución del conocimiento y el pensamiento. El conocimiento ha determinado que los animales son seres con capacidad de sentir; así lo ha demostrado la ciencia a lo largo del siglo XX, y lo continúa confirmando durante este siglo XXI. Todos los animales, incluido el ser humano, y a diferencia de las plantas, disponemos de un sistema nervioso. El sistema nervioso permite a un individuo sentir dolor, y hace que ese dolor sea interpretado como sufrimiento. Esta condición iguala a todas las especies animales, incluido el toro.
Gandhi dijo que “la evolución de una nación puede verse en el trato que reciben sus animales”. Los firmantes de esta ILP no tenemos ninguna duda de ello. No queremos que nos vean como bárbaros y salvajes, que conservamos tradiciones ancestrales basadas en infligir dolor y muerte a un pacífico herbívoro. |

